sábado, 15 de marzo de 2025

CONVERSACIÓN

Los Reyes Magos, ¿son verdad?

– ¡Papa!

– Sí, hija, cuéntame.

– Oye, quiero… que me digas la verdad.

– Claro, hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

– Es que… titubeó Cristina.

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:

– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad?, cortó la niña con los ojos humedecidos. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

– Entonces no lo entiendo. Papá.

– Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

– Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental, asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

– Ahora sí que lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:

– No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.




viernes, 14 de marzo de 2025

LOS GENIOS

SABÍAS QUE: UN CIENTÍFICO FAMOSO ESCRIBIÓ UNA CARTA HUMILLANTE A SU ESPOSA, TAMBIÉN CIENTÍFICA Y ARTÍFICE DE SU MAYOR DESCUBRIMIENTO.


«Te encargarás de que mi ropa esté en orden. Que me sirvan mis 3 comidas regulares al día, en mi habitación. Que mi dormitorio y estudio estén siempre en orden, y que mi escritorio no sea tocado por nadie excepto yo.

Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales.

No solicitarás que:

- Me siente junto a ti en casa... Me siente junto a ti en casa...

- Que salga contigo...

- Que viaje contigo…. Su nombre era Mileva Maric, hija de una familia de terratenientes del imperio Austro-Húngaro que por su gran inteligencia, y por favores a su padre, pudo cursar la secundaria en Austria e ingresar al Instituto Politécnico Federal de Zurich; antes de presentar el examen de ingreso a la carrera de matemáticas, estudió medicina en la Escuela Federal de Berna, Suiza. En una época en que las oportunidades de estudio para las mujeres era muy restringida, finales del siglo XIX, y a pesar de su gran capacidad intelectual, fue vigilada severamente por ser la única estudiante mujer.

Fue en el Instituto Politécnico donde conoció a su pareja con la que tendría una hija antes de casarse. Es posible que esa niña haya sido dada en adopción pero no hay claridad sobre su destino.

Posteriormente contraen matrimonio y

Mileva tiene que abandonar sus estudios para atender a la familia y apoyar a su marido que no alcanza a ganar lo suficiente en la oficina de patentes donde trabajaba y para que éste terminara de elaborar su tesis.

Al poco tiempo nació su segundo hijo.

Mileva siguió en las labores del hogar y se dedicó a rentar cuartos a estudiantes para apuntalar el sueldo

insuficiente de su marido.

A seis años de su segundo embarazo nació su tercer hijo con problemas de salud mental. Es cuando su matrimonio se empezó a resquebrajar y su cónyuge termina involucrándose con una prima de la familia.

Él decide permitir que ella se quede en casa a cambio de que mantenga las reglas estrictas que se enumera en la carta antes mencionada.

A pesar de ser vista como una pareja modelo, no pudo evitarse la separación y divorcio.

Durante su vida matrimonial, él se dedicó a desarrollar una teoría que le permitiría ganar el premio nobel. Hay evidencias que quien planteó las bases de esa teoría fue ella.Tras su separación, Mileva se dedicó por entero a cuidar a sus hijos, y gracias a ella el mayor de sus hijos pudo concluir los estudios de ingeniería en la misma escuela donde conoció a su marido. Pero Mileva nunca más pudo dedicarse a la ciencia. Murió el 4 de agosto de 1948 en Zurich, Suiza, sumida en la pobreza, siendo sepultada en el cementerio de Northeim Friedhof en Zurich. Tiempo después tuvieron que quitar su lápida porque nadie pagó los impuestos necesarios.

El esposo de Mileva Maric se llamaba...


Albert Einstein.






jueves, 13 de marzo de 2025

MESALINA


La historia de Mesalina, la emperatriz romana, está envuelta en una atmósfera de escándalo y lujuria. Su nombre se ha convertido en sinónimo de libertinaje y desenfreno sexual, y sus hazañas se han transmitido a través de los siglos, convirtiéndola en una figura legendaria.

Mesalina, la tercera esposa del emperador Claudio, era conocida por su belleza y su apetito insaciable por el placer. Se dice que organizaba orgías desmesuradas en el Palacio Imperial, donde se entregaba a múltiples amantes, desafiando la moral y las convenciones sociales de la época.

Una de las historias más famosas sobre Mesalina cuenta que organizó una competencia sexual pública en el jardín de Lucullus, donde se enfrentó a una prostituta llamada "Scilla" en un concurso de resistencia. La leyenda cuenta que Mesalina logró superar a Scilla en la batalla de placer, y que incluso se atrevió a desafiar a la propia Venus, la diosa romana del amor, en un concurso de belleza.


LA COMPETENCIA SEXUAL JAMÁS VISTA


El escenario romano en el palacio del emperador Claudio estaba listo esa noche para la más desafiante y feroz competencia sexual jamás vista.

La iniciativa había sido inspirada por Valeria Mesalina, la esposa del propio Claudio, aprovechando que este se encontraba fuera de Roma en una impostergable misión política y militar para someter a la isla de Britania.

El reto no podía ser más escandaloso, aunque a la vez provocativo, para la ilustre comunidad de hombres y mujeres de la corte invitados al acto por la audaz y desenfrenada emperatriz.

El sueño, por no decir la locura de Mesalina, consistía en disputar con otra mujer, cualquiera que se considerara valiente y decidida, una carrera de sexo para ver cuál era capaz de tener relaciones sexuales con más hombres en una sola noche.

Como reconocida ninfómana que era en el barrio de Subura y más allá, retó al gremio de prostitutas de Roma a que se enfrentaran a ella para, de una vez por todas, zanjar quién era quién en las lides del sexo abierto, masivo y sin tapujos.

Dicho y hecho, la legión de mujeres de la vida alegre romana aceptó el duelo y, a sabiendas de la fama legendaria de su rival, eligieron para que las representara ni más ni menos que a la siciliana Escila, toda una «comehombres» que sembraba el terror en aquella Roma procaz y lujuriosa.

Sería aquella una batalla a morir entre las dos reconocidas prostitutas, cada una con una trayectoria en las artes amatorias y sexuales sin parangón en la historia de la humanidad.

Mesalina, jovencita y de una belleza sin igual, cautivaba en la Antigua Roma. Lucía pelo negro azabache, piel angelical, caderas de tractor y una sonrisa demoledora de hombres.

A pesar de estar emparentada con la familia imperial, era pobre y desvalida de lujos hasta que Claudio se enamoró de ella y se casaron con tan buena suerte que, al ser asesinado Calígula, su sobrino, aquel se convirtió en el nuevo emperador gracias a que el ejército le apoyó.

No bien llegó a la corte, Mesalina hizo y deshizo. No era para menos ante un esposo 36 años mayor, feo, chueco, tartamudo y cojo, y a quien siempre le fue infiel acostándose con toda la nobleza romana, desde soldados y actores hasta gladiadores.

Era tan mal hecho el pobre Claudio que, según los historiadores, su propia madre le llamaba «aborto inconcluso». Debe haber sido por eso que, en uno de sus tantos arrebatos de ninfomanía, Mesalina se desquitó acostándose con mil hombres de la guardia pretoriana.

Así las cosas, en cuanto se percataba de que su marido dormía como un bendito, Mesalina bajaba en las noches envuelta en una capa a los lupanares públicos donde bajo el nombre de Licisca (mujer loba), se disfrazaba con una peluca rubia y los pezones pintados con panes de oro.

Por su parte, la contrincante no se le quedaba nada atrás pues, mal que bien, era la prostituta de moda y de más renombre en la Roma hedonista y lasciva de entonces, lo cual era ya mucho decir.

Su solo nombre, Escila, infundía temor y respeto debido a que se trataba del mismo nombre del monstruo femenino que citaba Homero en su obra La Odisea, famoso por tragarse enteros a los hombres sin importar procedencia ni corpulencia.

El caso es que esa famosa y memorable noche, tras el banderazo de salida o pitazo del juez, cada una entró en acción a toda turbina teniendo por delante una interminable fila de hombres a la espera de su turno para ser atendidos.

No obstante, conforme la noche avanzaba en medio del fragor de la batalla sexual de aquellas dos ninfas, las caderas de Escila empezaron a flaquear y perder fuelle hasta que ella, exhausta, tiró la toalla cuando apenas contabilizaba 25 hombres en el marcador.

No pudo más a pesar de que su propia rival la animaba una y otra vez a no desmayar. «Esto apenas empieza», le debe de haber gritado Mesalina, en medio de sus convulsiones y espasmos de placer, desde la cama contigua.

Pero, no obstante haber ganado ante el inesperado retiro de Escila, Mesalina siguió adelante devorando víctima tras víctima al punto de que, al amanecer, coleccionaba ya 70 trofeos de carne y hueso contra los 25 de su oponente.

No contenta aún con el inédito triunfo, pues más que agotada se sentía sexualmente insatisfecha, Mesalina continuó la faena a lo largo del nuevo día hasta llegar al record, que se sepa aún imbatido, de 200 hombres «despachados» uno tras otro en pocas horas.

La historia de Mesalina es una mezcla de realidad y leyenda. Si bien es cierto que fue una figura controvertida y que su comportamiento escandaloso la convirtió en una figura legendaria, también es importante recordar que su historia está llena de sesgos y propaganda política. La verdad sobre Mesalina, como la verdad sobre muchas figuras históricas, se ha perdido en el tiempo, dejando solo una sombra de la mujer que fue.

Toda una dama insaciable quien, dada la prolongada ausencia de Claudio, se casó pronto con su amante el cónsul Cayo Silio y tramó con este una conspiración para liquidar a su esposo.

Pero Claudio, enterado de la bigamia de ella y de su intento por bajarlo del trono, condenó a ambos a suicidarse. Sin embargo, como al intentarlo Mesalina no pasó de unos cuantos rasguños en su cuerpo, la decapitó a sus tiernos 23 años de edad en el año 48 d.C.

No solo eso: borró sus huellas y presencia pública para que nunca más nadie la recordara.

Harto y decepcionado de lo ocurrido, Claudio no solo prometió nunca más volverse a casar, sino que le pidió a su propio ejército que lo matara si incumplía su palabra.

Hasta que, bueno… conoció a su sobrina Agripina, madre de Nerón, y se tragó el juramento que, según los historiadores, había hecho en medio de una soberana borrachera.




martes, 11 de marzo de 2025

LA METAMORFOSIS

¿HAS LEÍDO LA METAMORFOSIS?


 La historia surrealista de un hombre que se despierta un día convertido en un insecto gigante.


“La Metamorfosis” de Franz Kafka es una obra que desafía las fronteras de la realidad y la ficción, sumergiendo al lector en un mundo surrealista y profundamente simbólico. La historia comienza de una manera tan abrupta como inquietante: Gregor Samsa, un viajante de comercio, se despierta una mañana para descubrir que se ha transformado en un insecto gigantesco. Esta premisa, aunque descabellada, es presentada con una sobriedad y realismo que caracterizan el estilo único de Kafka.


Lo más impactante de la obra no es solo la transformación física de Gregor, sino cómo esta metamorfosis afecta su vida y la de su familia. La reacción inicial de confusión y horror de Gregor pronto da paso a una mezcla de resignación y desesperación. Kafka utiliza esta transformación para explorar temas como la alienación, la identidad y la incomprensión.


La familia de Gregor, inicialmente compasiva, gradualmente se muestra resentida y avergonzada por su presencia. Este cambio en la dinámica familiar refleja una crítica a las relaciones humanas y la fragilidad del amor y la lealtad bajo circunstancias extremas. A través de la perspectiva de Gregor, el lector se enfrenta a la dura realidad de ser visto como un parásito, un ser indeseado y repulsivo, lo que lleva a una profunda reflexión sobre la humanidad y la empatía.


El lenguaje de Kafka en “La Metamorfosis” es directo pero cargado de significado. Cada frase parece estar cuidadosamente escogida para evocar la desesperanza y el absurdo de la condición de Gregor. La atmósfera opresiva del hogar de Samsa, combinada con la creciente desesperación de la familia, crea un escenario claustrofóbico que refuerza el aislamiento de Gregor.


La metamorfosis es también un reflejo de los conflictos internos de Kafka. Su complicada relación con su familia, especialmente con su autoritario padre, se entreteje en la trama. La obra puede interpretarse como una expresión de los sentimientos de Kafka de ser incomprendido y marginado, no solo en su hogar sino también en una sociedad que valora la productividad y el éxito por encima de la individualidad y la comprensión emocional.


En su conclusión, “La Metamorfosis” no ofrece una resolución clara o esperanzadora. La muerte de Gregor es recibida con una mezcla de alivio y resignación, lo que suscita preguntas sobre el valor de la vida y el significado de la existencia humana. La familia de Gregor, liberada de la carga de su cuidado, parece moverse hacia un futuro más prometedor, dejando al lector preguntándose si la verdadera metamorfosis ha sido la suya.





lunes, 10 de marzo de 2025

LA CHUPILCA

Según la tradición, la chupilca del diablo corresponde a una bebida, preparada a partir de la mezcla de aguardiente y pólvora negra, distribuida a los soldados chilenos durante la Guerra del Pacífico y a la que se le atribuyeron poderes mágicos que hacían que el soldado entrara en un trance, alcanzando fuerzas sobrehumanas. 


Su nombre proviene de la similitud entre los ingredientes utilizados para la preparación de este brebaje y la chupilca, que es la mezcla de chicha y harina tostada. 


Chupilca es también el nombre que recibe una bebida alcohólica originaria de la zona sur de Chile y Argentina que consta de la mezcla entre vino tinto y harina tostada. Otras recetas implican la combinación de vino tinto y azúcar.


Esa mezcla me vendría muy bien, no para mi cuerpo, sino para mi espíritu que cada día está más atribulado. Y pensaréis que estoy exagerando o novelando excesivamente mi presente, pero os puedo asegurar que me ajusto a la verdad, al menos a mi verdad. Mis sueños son cada vez más relevantes y el pasado más antiguo se revive de manera más real.