Funciones de potencias (hasta la décima), y sus respectivas funciones inversas, graficadas simultáneamente con dominios y rangos de [0, 1], alrededor de la gráfica de la función identidad.
¡QUÉ BELLEZA MATEMÁTICA!
Funciones de potencias (hasta la décima), y sus respectivas funciones inversas, graficadas simultáneamente con dominios y rangos de [0, 1], alrededor de la gráfica de la función identidad.
¡QUÉ BELLEZA MATEMÁTICA!
Así comenzaba Borges sus clases de Literatura Argentina.
Eterno y magistral Borges.
“Muy buenos días a todos, espero que iremos conociéndonos. Quiero advertirles que no pienso enseñarles literatura Argentina porque esas cosas no se enseñan. Yo he sido profesor de Literatura Inglesa y Americana durante unos veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y me di cuenta de que era absurdo enseñar literatura. Creo que lo que uno puede enseñar es el goce de ciertos libros, el hábito de ciertos libros y que un profesor no tiene derecho a imponer sus opiniones. Yo simplemente invitaba a mis alumnos, les decía:
"Voy a enseñarles, digamos, una literatura infinita, que es la literatura inglesa, otra literatura infinita también, por qué no, la literatura americana, y voy a indicarles algunos libros que me han gustado mucho, que son parte esencial de mi vida, y espero que les agraden a ustedes también”.
Y conseguí realmente convertir a muchos, no quizás a mis libros preferidos, pero sí a otros; en todo caso, sé que me lo agradecieron. En cuanto a los exámenes, llegué a una técnica que me resultó. Yo siempre les decía a mis estudiantes, y repito aquí estas palabras:
“No tengan miedo, no voy a hacerles ninguna pregunta, no les preguntaré fechas porque yo mismo no las sé y se va a descubrir mi ignorancia, pero voy a invitarlos a hablar sobre cierto tema. El tema puede ser Emerson, puede ser el doctor Johnson, ahora ustedes elijan su vida, elijan su estilo, elijan alguna obra en particular, elijan su poesía y hablen, yo no voy a interrumpirlos con preguntas porque las preguntas siempre tienen algo de catecismo, de inquisición, que me parece desagradable”.
A partir de los 75 años, cada día vale por sí mismo. Ya no se trata de “hacer más”, sino de “ser más”: más presente, más sabio, más en paz. Lo que has vivido es un legado; lo que estás viviendo, un regalo. Cuida esto:
– Salud vigilada, pero no obsesionada: sí al seguimiento médico, pero también a vivir sin miedo.
– Movimiento sencillo, pero constante: caminar, respirar profundo, estirarse, subir escaleras si es posible.
– Alimentación ligera, pero nutritiva: caldos, frutas, verduras suaves, proteínas ligeras. Comer con placer y sin apuro.
– Ritmo pausado: lo importante ahora no es la velocidad, sino la serenidad.
– Conexiones humanas auténticas: familia, amigos, comunidad. El alma también necesita compañía.
– Alegría diaria: ver el sol, escuchar música, cuidar una planta. Las pequeñas cosas sostienen el alma.
– Reconciliación completa: con tu historia, con los que se fueron, contigo mismo.
– Espiritualidad real y activa: que tu alma tenga un lugar al que volver cada día.
– Compartir sabiduría: con hijos, nietos, vecinos, desconocidos. Eres un faro.
– Despedirte del pasado con gratitud y mirar el presente con calma.