Este cuadro de 600 años de antiguedad, conocido como el “Matrimonio Arnolfini” de Jan van Eyck, sigue siendo uno de los más enigmáticos de la historia. En el centro de su misterio se encuentra un pequeño espejo convexo, de solo 3 pulgadas de diámetro, que captura con precisión toda la habitación.
Al observar detenidamente, el espejo revela una sutil distorsión, representada con una precisión sorprendente. Incluso se puede notar nuevamente la naranja reposando en el alféizar de la ventana.
Lo más fascinante es el reflejo de dos figuras en el fondo: una vestida de rojo, que se cree representa al artista, y otra… ¿podría ser el propio espectador?
Alrededor del espejo hay 10 escenas miniatura, de no más de medio centímetro, que representan la Pasión de Cristo, desde la Agonía en el Huerto hasta la Resurrección. Este nivel de detalle reafirma la maestría de Van Eyck y el simbolismo escondido en cada rincón de la obra.
Realmente una obra maestra!!

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