lunes, 12 de mayo de 2025

FAMOSOS

Cuenta Xavi Ayén en su obra “Aquellos años del boom”  que en cierta ocasión se encontraba García Márquez dormitando en una silla del aeropuerto de El Prat, cuando se le acercó un sujeto, torpe, medio pelota y confundido: “No sé si es usted Cortázar o Vargas-Llosa”, le dijo al colombiano. A lo que éste le respondió, abriendo un ojo: “Los dos”. El planchado admirador se alejó, confundido. Una vez llegó Borges a Madrid y lo fue a recibir a Barajas el poeta Gerardo Diego. Con su habitual mala leche, el argentino, al saludarlo, le preguntó, fingiendo sorpresa: “¿Pero usted quién es, Gerardo o Diego?”. Bueno, estas son boutades de famosos que me hacen mucha gracia. Cuando alguien alcanza cierta fama, sea al nivel que sea, se vuelve impertinente, aunque más impertinentes son muchas veces los admiradores, capaces de despertarte para preguntarte quién eres. 


Camilo José Cela y Fernando Fernán-Gómez eran dos pedazos de incordios de aquí te espero. Aunque he de deciros que tuve la oportunidad de conocer personalmente a Gerardo Cela Garra, sobrino de Cela y me decía que su tío tenía muy buen carácter. Está claro que la fama tiene un precio que se tiene que pagar y que hay personas muy pesadas. Todos tenemos que soportar, aunque no alcancemos nunca la fama, a personas que son auténticos latazos, pero hemos de soportarlos con paciencia y educación para poder apreciar a los verdaderos respetuosos y correctos.




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